La creatividad es una habilidad crucial para los líderes, especialmente en entornos complejos y cambiantes donde las soluciones convencionales no son suficientes. Sin embargo, bajo presión o estrés, el cerebro tiende a operar en modo automático, limitando el acceso a ideas innovadoras. La buena noticia es que, gracias a la neurociencia, sabemos que es posible entrenar al cerebro para desbloquear la creatividad y mejorar la toma de decisiones estratégicas.

Cuando nos enfrentamos a una decisión importante, el cerebro activa redes neuronales asociadas con la lógica y el análisis, conocidas como la red ejecutiva. Sin embargo, si esta red trabaja de forma aislada, es posible que nos quedemos atrapados en una visión rígida del problema. Para fomentar la creatividad, es necesario activar también la red por defecto, la cual se relaciona con el pensamiento divergente y la generación de ideas nuevas.

Una técnica que estimula ambas redes es el descanso mental estratégico. Dar un breve paseo o realizar una pausa para desconectarte del problema puede parecer una pérdida de tiempo, pero en realidad, permite que el cerebro procese la información de manera subconsciente. Estudios en neurociencia demuestran que las soluciones creativas suelen surgir durante estos períodos de «incubación», cuando no estamos enfocándonos activamente en el problema.

Otra estrategia efectiva es la visualización de escenarios múltiples. Imaginar distintas alternativas y sus posibles consecuencias activa áreas del cerebro responsables de la creatividad y la planificación. Este ejercicio permite ver opciones que de otra manera pasarían desapercibidas. Los líderes que utilizan esta técnica suelen encontrar soluciones más innovadoras y adaptativas frente a situaciones complejas.

Asimismo, el entorno en el que trabajamos influye en nuestra capacidad creativa. Un espacio de trabajo donde se fomente la experimentación, la colaboración y el intercambio de ideas mejora la conectividad neuronal y, por ende, la creatividad. Los líderes deben crear un entorno donde las ideas sean valoradas y donde el miedo al error no inhiba la innovación.

En un mundo en constante evolución, el liderazgo creativo es una ventaja competitiva. Implementar estrategias basadas en neurociencia puede ayudarte a desbloquear nuevas posibilidades y a tomar decisiones más efectivas. ¿Cómo podés empezar a incorporar prácticas creativas en tu proceso de liderazgo?